CANTONAL

Historias de resiliencia en la frontera: Fe, trabajo y el anhelo del retorno


HUAQUILLAS. Migrantes venezolanos resaltan el trato “excelente” recibido en Perú y Ecuador, con la esperanza puesta en una solución para su país. Fotos de Carlos Gavilanes Calero

Las calles de Huaquillas son hoy el escenario de dos historias que reflejan la complejidad de la migración venezolana: la de William Zambrano, un evangelista que ha hecho de Ecuador su hogar y campo de misión, y la de Joanna Aparicio, una estilista que atraviesa el continente en un difícil viaje de retorno.

William Zambrano:

el evangelista

polifacético

Originario del estado Anzoátegui, William llegó a Ecuador en octubre de 2019 con una misión específica encomendada por su iglesia pentecostal: brindar apoyo espiritual a la creciente ola migratoria venezolana.

Enviado como evangelista, su labor ha sido llevar “la palabra de Dios” a sus compatriotas, en medio de la profunda crisis que atraviesa Venezuela. Para sostener a su familia, William ha desempeñado múltiples oficios. Trabajó como repartidor del Diario Correo, actividad que le permitió subsistir día a día; además, se ha dedicado a la venta ambulante de jugos naturales para el colesterol y otras dolencias, especialmente en las calles de Machala, frente a la cooperativa CIFA. También realiza trabajos de albañilería, limpieza y fletes en motocicleta.

Actualmente vive en Ecuador junto a una de sus hijas, manteniendo una actitud optimista mientras equilibra su fe con el esfuerzo diario del trabajo.

Joanna Aparicio:

el difícil camino

de regreso

En contraste, Joanna Aparicio representa a quienes, tras años de estabilidad en el extranjero, se ven obligados a desandar el camino. Luego de ocho años en Lima, Perú, donde trabajó como estilista, hoy cruza Ecuador junto a su esposo e hijo con destino a Caracas.

Joanna aclara que su retorno obedece a motivos estrictamente personales y no tiene connotaciones políticas. “Voy a resolver mi problema y me regreso a Perú”, afirma con determinación.

Sin recursos fijos para costear el traslado, su familia avanza gracias a la solidaridad de otras personas. Han recorrido tramos en camiones, transporte público, motocicletas e incluso bicicletas. Calcula que llegará a su destino final en Venezuela aproximadamente en el mes de marzo.

Gratitud y esperanza

Pese a las dificultades del trayecto, Joanna resalta el trato “excelente” recibido tanto en Perú como en Ecuador, países donde —según afirma— “por lo menos se puede trabajar”. Su travesía continúa marcada por la esperanza de que Venezuela encuentre una solución definitiva, mientras avanza guiada por su fe.